jueves, 8 de marzo de 2007


Me prendi un cigarrillo, con el mismo gusto que sentia cuando tocaba tus labios...
apagué la luz,
remojé mis pupilas con lágrimas...
una mujer me miraba...
un hombre me contaba al oído melódicas palabras de otros amores pasados...
y yo entretejía mis dedos, mientras saboreaba mis uñas, cada vez más gustosas, más rápidas, más nerviosas...

me adueñaba de sus historias...
me estremcían el alma, si hasta mi médula sentía cosquillas...

Saqué un pañuelo de mi bolsillo, sequé mi cara, dicen que las lágrimas no decoran el rostro de una mujer...
Voltié la página...
Será otra la historia.

1 comentario:

3 dijo...

Seran muchas las historias...